sábado, 4 de noviembre de 2023

Los medios nacionales no son héroes de la libertad de expresión

 

La polémica entre el Presidente de la República y los medios es de esas cosas que uno sabe que eran evitables. Ejercer el poder, más aún en un ambiente tan concentrado mediáticamente como el chileno, es un constante decir sin decir nada, y evitar agudizar aquellos conflictos que están a punto de explotar frente a nosotros.

Boric pareciera entenderlo a veces y otras no. Hay oportunidades en que comprende magistralmente que la República se construye de máscaras, de palabras de buena crianza que son las que mantienen la apreciada gobernabilidad. Otras, exagera mucho con eso o simplemente no soporta este baile enmascarado que se llama política.

Cuando exagera, hay oportunidades en que se pone la mano en el corazón cuando canta el himno patrio (de manera un poco vergonzosa) o celebra cada triunfo en eventos como los Panamericanos, como si fueran lo más importante de la vida, casi al extremo de parecer hincha antes que Presidente. Cuando no soporta el mencionado baile enmascarado, que es lo que nos convoca en esta ocasión, contesta a la prensa sin medir las consecuencias de lo que sucederá.

¿Cuáles son las consecuencias? Principalmente que la prensa usará todo lo que está a su alcance para responder de manera indirectamente directa. Porque inteligentemente los editores y directores de medios no se enfrascan en una pelea personal; no asumen que el mandatario justa o injustamente está revelando aquel secreto a voces, que es que diarios y ciertos canales tienen una manera de ver la política que, por lo general, se opone a los gobiernos que dicen levantar banderas progresistas o de izquierda. Por el contrario, hacen algo más bien holístico, poniéndose al interior de algo más grande, que sería la "libertad de expresión".

Según esa lógica, la torpeza de Boric ya no sería simplemente un impulso descontrolado y una pésima estrategia, sino algo que atentaría en contra de la democracia. Y eso lo convertiría ya no en un arranque infantil, sino en algo peligroso para el ejercicio democrático. 

A diferencia de lo que se cree, esto no sucede porque los medios tengan planes siniestros, sino porque tienen ideas políticas, prejuicios y juicios sobre el otro y sobre sí mismos. La mezcla entre empresarios dueños de medios, con ideas políticas claras y con ganas de influir en el debate (¿qué medio no quiere hacerlo?), y periodistas frustrados que, cada vez que pueden, tratan de convencerse de que son más que simples empleaditos mal pagados y "contribuyen a la democracia" casi de manera heroica, es bastante nutritiva para crear consciente o inconscientemente un relato justiciero. 

Lo que aconsejaría el sensato ejercicio del poder es no alimentar desde el Estado-menos si eres jefe de este- ese relato contra tu persona y menos contra lo que representas.




No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Daniel Jadue y la fascinación por sentirse víctima

  Conocida la prisión preventiva ordenada al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, por el llamado “caso farmacias”, muchas teorías al respecto ...