miércoles, 13 de diciembre de 2023

No, Bachelet otra vez no.









La expresidenta Michelle Bachelet reapareció esta vez en la campaña del En Contra al nuevo proyecto constitucional. Como suele suceder últimamente, sus declaraciones causaron ronchas en la derecha y en lo que alguna vez se hizo llamar concertacionismo. 

Bachelet habló de lo que, a su entender, serían grandes retrocesos en la vida de las mujeres a partir de la aprobación del nuevo texto constitucional, provocando reacciones airadas de parte de algunos de sus exministros, que hoy militan en Demócratas. Lo dijo con ese tono de madre cariñosa y permisiva. Con esa dulzura a la que algunos se han aferrado una y otra vez cuando no tienen ideas, para sentirse arropados políticamente. 

Eso ha sido Bachelet para la izquierda chilena: una contención, un trampolín y un lugar arropado en el que abrigarse para así no entrar en el debate real. Si bien encabezó una interesante proyección más progresista de la Concertación, que fue ese intento de coalición llamado Nueva Mayoría, lo cierto es que no resultó no sólo porque muchos de sus integrantes remaron contra la corriente, sino porque lo único que alimentaba ese (no) proyecto era ella. Su carisma. Su sonrisa. Sus dichos de buena crianza democrática que acompañan sus gestos de hada madrina, hoy, de la nueva generación.

Es cierto, en estos últimos meses ha salido de esa especie de lugar celestial en el que el bacheletismo- o lo que queda de éste- la ha puesto por años. Ha tomado decisiones. Se la ha jugado por este gobierno como pocas veces se la había jugado- salvo su segunda administración- por algo concreto, sin eufemismos, y eso se agradece en políticos en días en que todos quieren jugar a ser estadistas ante la crisis intelectual que está viviendo la política. Pero sigue habiendo en torno a ella una feligresía que la percibe como un objeto intocable; como un ser superior y frágil a la vez al que hay que cuidar y ojalá defender con las palabras más paternalistas posibles. 

Es una madre a la que hay que cuidar. Un símbolo enorme y pesado que algunos apapachan como si fuera débil, endeble, delicado y quebradizo. Cuestionarle lo que dice pareciera ser lo mismo que cuestionar un emblema patrio y no a una política que tiene posiciones respecto a la sociedad, lo que parece una errada manera de enfrentar las controversias propias de la coyuntura y la contingencia.

Pero ese no es únicamente el problema de cierto mundo que rodea su figura. El que me parece más grave es que la falta de proyecto e ideas al interior de la izquierda está comenzando a hacer crecer la posibilidad de una tercera candidatura de la ex jefa de Estado. Una vez más, luego del fracaso ideológico rotundo que significará cualquiera sea el resultado del plebiscito del domingo 17 de diciembre, se está pensando en el "lugar seguro" que significa Michelle Bachelet para un sector estruendosamente desconcertado en toda materia. 

¿Mala idea? Pésima. Volver a recurrir una vez más a los padres políticos es una de las tantas razones por las que el escenario actual está estancado y no hay escapatoria. Nunca la hay del todo. Pero a veces hay que jugar a que sí la hay.






domingo, 3 de diciembre de 2023

Rojo Edwards le regaló el "centro" a Kast










El senador Rojo Edwards decidió salirse del partido Republicano para, según dice, encabezar una nueva propuesta "libertaria" (sería bueno saber si será libertaria o neoconservadora). Su principal motivo para renunciar al partido es la postura a favor del texto constitucional por la que ha optado la colectividad, debido a que, a diferencia de mucha gente, él ve en este texto una excesiva estatización y una "entrega" a los valores de la izquierda.

Si bien podríamos detenernos en cada uno de los puntos que derribarían la concepción "estatista" que Edwards ve en el proyecto constitucional, parece más interesante hacer un análisis de la contingencia política y lo que significa que el parlamentario le quite el extremo a José Antonio Kast. ¿Qué quiero decir? Que, a diferencia de lo que muchos creen, la salida Rojo y cierto ultrapinochetismo gritón de Republicanos, independientemente del resultado del plebiscito del 17 de diciembre, le deja el "centro" libre al exdiputado UDI.

Es cierto, podríamos discutir horas y horas sobre qué es realmente el manoseado "centro político". Podríamos argumentar que aquellos que se hacen llamar "centristas" no son más que nostálgicos de un concertacionismo que debió entregarse en cuerpo y alma a respetar los márgenes transicionales sin siquiera darse un pequeño gustito y hasta se enamoró de lo que debió administrar por 20 años. Pero eso es materia de otro debate. 

Lo que importa acá es que sin los gritos, sin los Panchos Malos, sin los Edwards y los que llaman traidores a todos quienes se juntan, se fotografían o se estrechan protocolarmente las manos con "los otros", Kast resulta menos intragable para cierto mundo que anda extraviado buscando alianzas, certezas y un nuevo lugar en el que ser cobijado.

Entonces, el eterno candidato de la derecha gremialista y neoliberal chilena debe estar celebrando que haya alguien que se le haya puesto más a la derecha para comenzar la próxima campaña presidencial, más aún cuando su principal contrincante es la alcandesa de Providencia, Evelyn Matthei. Hoy ese concertacionismo de centroderecha tiene más por donde elegir.

Edwards debe haber tomado esta decisión pensando en Argentina y en el extremismo ideológico con el que Milei llegó a la Presidencia. Y puede tener razón en lo del extremismo. Pero no debe olvidar que perdió la primera vuelta y llegó a la Casa Rosada por aliarse con la "maldita casta".

Tal vez puede tener razón Edwards al creer que Kast ha renunciado a cierta "identidad" de ultraderecha (deberíamos definir qué es la derecha y la ultraderecha en Chile, cuestión bien compleja), pero de identidad y de posturas testimoniales no está hecho el poder. Es cosa de preguntarle al gobierno en curso.





Daniel Jadue y la fascinación por sentirse víctima

  Conocida la prisión preventiva ordenada al alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, por el llamado “caso farmacias”, muchas teorías al respecto ...